Siempre el mismo Bar…

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Es bastante común escuchar (en mi caso), que es aburrido ir siempre al mismo Bar… Lo cierto es que desde hace tiempo ese concepto no me funciona, conocí ya varios años atrás el lugar que me gusta frecuentar, porque la música es muy buena, al igual que la comida, el ambiente es tranquilo y agradable, la atención es buena y lo más importante (para mí): es el lugar perfecto para disfrutar de una gran variedad de bebidas y cervezas, en compañía de mis amigos. Por qué el alcohol antes que los amigos? Pues únicamente porque hablamos de un Bar.

Aprovechando este tema, me gustaría adentrarme en el tema de la “experiencia” de un lugar y en que momento, éste es capaz de independizarse de las persona que te rodeen.
Para exponer mi punto les compartiré dos experiencias:

En la primera, me encuentro en Liverpool… Desciendo a través de una larga escalera en espiral y cerca de la mitad del trayecto, me recibe un anuncio “The Cavern”. Sigo mi camino y empieza a invadir mi oído la música de aquella emblemática banda británica “The Beatles”. No pude encontrar una sola persona de mal humor (salvo la bartender, pero quizá sólo era un mal día para ella y no creo que sea justo contarla, porque era amable a pesar de todo). La música me envolvió y me trasladó a otro tiempo, dónde brasileños, franceses, ingleses y un par de mexicanos; aparentaban proceder del mismo lugar. Sin importar con quién cruzará mirada, recibía una sonrisa amable y un par de estrofas, de canciones que sabían a cerveza inglesa. Ese sabor aún lo tengo en la lengua y sin duda quiero volver a probarlo.

Mi segunda historia se encuentra en un lugar menos exótico… En Pachuca, Hidalgo. Mi nada comercialmente atractiva tierra natal. Sobre el techo de lo que aparenta ser un “Pub” se presenta  “Rata Roja”. La puerta de madera es generalmente abierta por un sujeto casi siempre simpático que te da la bienvenida y algunas veces te solicita “ID” para comprobar tu mayoría de edad. El Rock sacude un poco tus oídos y te avisa que la realidad se quedó atrás, que es tiempo de relajarse y beber una cerveza; de esta forma mediante principio de arquímedes los problemas serán desplazados. Si vas sólo o con tus amigos, podrás sentirte igual de cómodo, l@s meser@s de manera amable preguntarán que quieres para comer o tomar, sin problema harán recomendaciones cuando así lo pidas y después de eso hasta el final de tu bebida o cerveza, serás libre para pensar, conversar, escuchar esa canción genial que se reproduce, leer la infinidad de anuncios de antaño que hay alrededor, jugar billar (si la única mesa del lugar está milagrosamente disponible o alguien acepta una “reta”). Cuando pidas la cuenta, la música bajará un poco de volumen, no te asustes; simplemente es tu conciencia retomando el control para poder re-conectarte al mundo exterior, muy probablemente te dejarás el lugar de buen humor y si eres un poco el tipo de persona que yo soy… vas a regresar. Vas regresar muchas veces.

 

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Acerca de Manu

Soy un tipo que trata de aprovechar su tiempo haciendo cosas un poco alejadas de la corriente común de pensamiento y más acercadas al no tan común flujo del sentimiento...

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